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AFROCOLOMBIANIDAD

PRÁCTICAS RELIGIOSAS Y ESPIRITUALES DE LOS AFROCOLOMBIANOS Y AFROCARIBEÑOS

Pesa en tu sangre la voz de orígenes olvidados.
Los bosques habían guardado en la sombra el secreto de tu historia.
Tu primera inscripción en la suave relevación era un golpe en la espalda. 
Un día te tiraron en el interior de un navio negrero y durante noches largas y largas viniste escuchando el susurro del mar como una solución a tu enorme dolor.
El mar era un hermano de tu raza.
Un día, de madruga, en una playa desconocida, un puerto, con los depósitos de esclavos y el quejido de tus hermanos amarrados con cadenas de hierro. 
Comenzó tu historia allí.
El resto, el Congo lejano, las palmas y el mar, se quedaron en el fondo de tu corazon.

A la Llegada..

“América le exigió [al negro] un nuevo replanteamiento de sus ideas y de la sociedad frente a desconocidas y nuevas realidades… En cada lugar la respuesta tomó forma única. Cada individuo, cada familia, cada comunidad, necesito de sus dioses nuevos que no podía ser otra cosa que potencias protectoras: deidades, astros, orichas, ancestros y difunto. La religión afroamericana nace para servir al esclavo, al exiliado, al huérfano, al desprotegido”

h2 class="sidebar-title">SOBRE EL TEMA
Reconocer a Colombia como un país, intercultural, interrracial e interétnico más que un lujo o una formalidad es una necesidad apremiante que conlleva a un cambio de actitud general frente al tema, a una sensibilización posible frente a la diferencia, a la alteridad y a la coexistencia.

A pesar de que los negros traídos a América pertenecían a diferentes tribus (Yoruba, Arara, Carabali, Congos, Minas, Bantúes, Obes) y por tanto tenían diferentes cosmovisiones, según Manuel Zapata Oliviella, estas últimas tienen características comunes:

 

“a. La religiones africanas son esencialmente vitalistas. El individuo nace y supervive gracias a un pacto irrecusable con sus Ancestros por el cual se compromete a conservar y enriquecer la vida.

b. Las religiones africanas son esencialistas. El individuo con su familia, a la cual esta adscrito como miembro indisoluble, debe regirse por la experiencia milenaria. Son los miembros mas viejos, los padres, los antecesores directos, los depositarios de esta experiencia, legada en primera instancia por los héroes semidivinizados.

c. Las religiones africanas son panteístas; conciben al individuo como eslabón de una cadena y no simple ombligo del mundo, vinculado a los demás seres vivientes: hombres, animales, y vegetales; a las cosas que le sirven: tierra, aire, fuego, estrella. Y ya se ha dicho a los muertos.

d. Las religiones africanas imponen sociedades jerárquicas: la dependencia del individuo y el individuo a sus ancestros, dioses, jefes y mayores.”[1]



[1] ZAPATA OLIVELLA, Manuel. Las claves mágicas de América (Raza, Clase y Cultura). Ed. P&J. Bogotá. 1989. Pág. 98 – 99.

contenido

 

Qué prácticas religiosas y espirituales africanas  perviven y se han transformado después de la trata de esclavos hacia América Latina; tratamos de hechar un pequeño vistazo a la presencia africana en Brasil (Candomblé), Cuba (Santeria), Haiti (Vúdu) y en Colombia (Magia, brujería, hechicería, ritos), esta última a partir de nuestra experiencia como colombianos.

A pesar de que los negros traídos a América pertenecían a diferentes tribus (Yoruba, Arara, Carabali, Congos, Minas, Bantúes, Obes) y por tanto tenían diferentes cosmovisiones, según Manuel Zapata Oliviella, estas últimas tienen características comunes:

“a. La religiones africanas son esencialmente vitalistas. El individuo nace y supervive gracias a un pacto irrecusable con sus Ancestros por el cual se compromete a conservar y enriquecer la vida.

b. Las religiones africanas son esencialistas. El individuo con su familia, a la cual esta adscrito como miembro indisoluble, debe regirse por la experiencia milenaria. Son los miembros mas viejos, los padres, los antecesores directos, los depositarios de esta experiencia, legada en primera instancia por los héroes semidivinizados.

c. Las religiones africanas son panteístas; conciben al individuo como eslabón de una cadena y no simple ombligo del mundo, vinculado a los demás seres vivientes: hombres, animales, y vegetales; a las cosas que le sirven: tierra, aire, fuego, estrella. Y ya se ha dicho a los muertos.

d. Las religiones africanas imponen sociedades jerárquicas: la dependencia del individuo y el individuo a sus ancestros, dioses, jefes y mayores.”[1]

Del mismo modo, en todas las religiones africanas se encuentran tres momentos que tienen mayor preponderancia, estos son: el nacimiento, la iniciación y  la muerte; razón por la cual es común encontrar, a lo largo de América, expresiones que resaltan, a diferencia del cristianismo, estos acontecimientos puesto que adquieren otros significados.

La variabilidad de expresiones religiosas de los afroamericanos esta dada como vimos por la presencia de diferentes tribus, sin embargo permanecen religiones africanas, aunque no en su estado puro,  y esto viene dado desde la distribución “laboral” que se hizo conde los africanos en el proceso de colonización. Así por ejemplo, en Cuba la llegada de numerosos yorubas permite que hoy la santería sea una práctica religiosa muy fuerte, claro esta entremezclada con elementos del cristianismo; el vudu, la práctica religiosa africana “mas pura” se enraíza en la cotidianidad de los Haitianos, y  durante las guerras independentistas constituyó un elemento cohesivo y organizador de la resistencia y de la victoria; en Brasil la mezcla de las diferentes tribus africanas llevó a la formación y práctica del Candomblé; mientras que en Colombia la llegada de diferentes tribus y el fuerte proceso de colonización permitió el sincretismo que hoy hallamos en  la Costa Atlántica, la Costa Pacífica y en menor mediada en la región Andina.

“América le exigió [al negro] un nuevo replanteamiento de sus ideas y de la sociedad frente a desconocidas y nuevas realidades… En cada lugar la respuesta tomó forma única. Cada individuo, cada familia, cada comunidad, necesito de sus dioses nuevos que no podía ser otra cosa que potencias protectoras: deidades, astros, orichas, ancestros y difunto. La religión afroamericana nace para servir al esclavo, al exiliado, al huérfano, al desprotegido”

La santería, de Cuba, consiste en la adoración de santos del cristianismo pero con otra concepción, a los que se les denomina Orichas, por ejemplo Santa Bárbara es Changó,  dios de los tambores, el rayo; entre otros encontramos Oba, Oshún y Oyá, hermanas concubinas de Changó, diosas de los ríos; Dada, oricha de la vida, vigilante de los partos; Ochosi, dios de las flechas y los arcos, Ochú, oricha de los cielos,Ayé Shaluga, oricha de la fortuna, Yemayá, entre otros. A los orichas se le piden favores y por tanto en actos rituales se le hacen ofrendas de acuerdo con el pedido del Oricha hace saber a través de los ancestros.

Ancestros

Sombras de mis mayores

Sombras que tenéis la suerte de conversar con los Orichas

Acompañadme con vuestras voces tambores, quiero dar vida a mis palabras.

Acercaos huellas sin pisadas

Fuego sin leña

Alimento de los vivos

necesito vuestra llama

Para cantar el exilio del Muntu

Todavía dormido en el sueño de la semilla.

En esta religión existe el dios todo creador al que se llama Olofi, que tiene poderes sobrenaturales, mas sin embargo no es invocado. El Santero o Babalao es el sacerdote encargado de llevar a cabo los rituales, controla poderes mágicos y es quién establece relación con los ancestros; su rito de iniciación consiste en un ritual, donde son lanzadas unas caracolas y a través de las cuales se le indica las acciones que debe desarrollar por el resto de sus días, sin embargo la iniciación no termina ahí, sino que es un proyecto de largos años de acumulación de conocimientos.

El Candomblé rinde culto al dios de los cristianos, el sacerdote se le denomina “Pai Santo” oficia la misa transmitiendo las voces de los Orichas siempre en presencia de los tambores y estos son los únicos que tiene acceso al terreiro , que es el territorio sagrado de los Orichas.

En Colombia existe, mas bien, es el sincretismo entre lo indígena, lo cristiano y lo africano, “el cuentero y el decimero, los rezanderos y las cantadoras, los curanderos y hechiceros en Chocó y en general en el litoral Parvífico han llegado hasta nuestros días con la huellas del griot africano, relator de cosmovisiones, de historia y de genealogías, de sabidurías sagradas y profanas. Y afortunadamente en muchos lugares de Colombia, especialmente rurales, tales personajes mantienen halos similares a los de otros en culturas afroamericanas donde la palabra es además escalera para trepar al mundo de las divinidades como lo hacen el obiaman en Trinidad, el macumbeiro en Brasil o el santero en Cuba”[2].

Estas expresiones se hacen aún más evidentes en las expresiones mortuorias (Chigualos), las prácticas de brujería, hechicería y magia, los pedidos a los santos católicos y especialmente en la música.

Otra expresión común de la presencia africana en América Latina, es que los dioses son terrenales, es decir no son ni totalmente buenos ni totalmente malos, que se traduciría en que no existe una verdad única, a la manera del cristianismo. Esto por tanto es una cosmovisión que se contrapone con el orden establecido, puesto que una de las actuales problemas es que el capitalismo y la globalización se presentan como la única salida posible a pesar de que las visibles huellas de desigualdad y pobreza que ha marcado. Esto es aún más posible porque estas prácticas religiosas no se quedan solamente en lo ritual, sino que como vimos es una cosmovisión que comprende y que tiene sus bases en lo cotidiano y en el territorio.



[1] ZAPATA OLIVELLA, Manuel. Las claves mágicas de América (Raza, Clase y Cultura). Ed. P&J. Bogotá. 1989. Pág. 98 – 99.

[2] DE FRIEDEMANN, Nina. Entre al tierra y el cielo. Magias y leyendas del Chocó. Ed. Planeta. Bogotá. 1994